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En un principio, en las asambleas que se desarrollaron para evaluar si la construcción del paseo era viable o no, algunos vecinos se opusieron firmemente aunque, a la postre, dejan lucir una sonrisa cuando pasan frente al “chiche” nuevo del barrio.
Reconocieron, más tarde que temprano, el lado bueno del proyecto –ahora realidad-. Al igual que Oscar Rojas (gerente del proyecto) o Cacho (amigo de
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patrulleros se hacen presentes a diario por la zona y las calles fueron repavimentadas.
El lote donde se levantó el paseo de compras antes era ocupado por una arboleda donde un grupo de boy scouts hacían de las suyas, al costado de vagones de tren abandonados. Era una tierra liberada apuntada por los ocupantes de la villa de emergencia lindera.
“De a poco apoyaron y se pudo levantar la obra. Hoy estamos todos agradecidos”, dijo Osvaldo, un vecino orgulloso de su nuevo “shopping”,
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Inflables y calesitas para los más chicos, videojuegos al costado de ellos; antes de los tres pasillos de locales donde se consiguen desde lentes de sol, remeras, pantalones, películas en DVD o perfumes hasta elementos de electrónica. En el fondo, el bar, debajo de las oficinas. Un lugar completo, para disfrutar en familia.
26 de diciembre de 2008