Sharon llegó a Buenos Aires, vía Australia, el miércoles 6 de abril pasado y se alojó en un hotel modesto del barrio de Congreso. Qué hizo durante la semana en que permaneció en la ciudad es algo de lo que ella no quiere hablar mucho . Lo cierto es que el miércoles 13 de abril a las 12.15, cuando estaba a punto de tomar el vuelo 244 de British Airways con destino a Londres, fue detenida en Ezeiza por la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA).
Un escaneo de rutina a la valija que había despachado reveló que dentro del equipaje habían sido disimulados (muy burdamente, en un doble fondo) tres paquetes con una sustancia orgánica. El resultado final de la inspección determinó que se trataba de 5 kilos y 135 gramos de cocaína, cuyo valor en el mercado europeo supera los 150.000 euros.
Armstrong fue remitida a la cárcel de Ezeiza donde esta semana espera que el juez en lo Penal Económico Daniel Petrone resuelva su situación. Por lo pronto, fue indagada por el delito de “contrabando de estupefacientes en grado de tentativa”, que tiene una escala penal de entre 6 y 16 años . Un detalle: para el Código Aduanero (que rige en estos casos) la “tentativa” se pena igual que el hecho consumado, por eso en general las “mulas” no son excarceladas.
“Fui una señora tonta , se lamentó Sharon en una entrevista concedida la semana pasada al diario neocelandés The Dominion Post , que dio la primicia. “Fui engañada, no tenía idea” , aseguró.
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Fuentes judiciales afirmaron que en los Tribunales de Inmigrantes Armstrong contó la misma historia que algunos de sus parientes relataron a la prensa de Nueva Zelanda: que fue engañada por un hombre al que había conocido por Internet . Al parecer, esta persona borró sus huellas en las redes sociales luego de la detención de Sharon, según publicó Clarín.
Según consta en el expediente en su contra, Armstrong despachó una sola valija, en la que estaba su ropa y la droga. Por eso, al momento de valorar su situación procesal, será clave su explicación acerca de cómo llegó esa valija a sus manos : ¿Era suya realmente? ¿Se la cambiaron? ¿Algún amigo de su enamorado virtual se la dio en Buenos Aires con una excusa? De momento, Sharon no quiere hablar del tema con la prensa.
“No voy a contestarte eso” , le dijo la mujer al periodista del Dominion Post que la contactó y le preguntó sobre esta circunstancia. Sharon alegó tener miedo de dar detalles debido a posibles represalias de la gente que, según ella, la engañó.
Alojada con 18 presas de las cuales sólo una habla inglés, Armstrong, según contó, fue visitada por personal de la Embajada de Nueva Zelanda en la Argentina, que hizo de nexo con su familia y le brindó una lista de abogados locales con manejo del inglés. “No conozco este mundo, yo nunca fui arrestada” , se lamentó.
26 de abril de 2011
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