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El procesamiento por contrabando agravado recayó sobre el tractorista Norberto Fabián Cueto y el coordinador Fabián Fontana, y a cada uno de ellos les trabó un embargo de 6 millones de pesos.
Los dos habían ampliado su declaración ante el juez, quien no creyó el testimonio. Ambos coincidieron al decir que habían cargado los dos bolsos donde estaba la droga, y que lo hicieron porque los habían visto en el piso, cercanos a un avión de la empresa Southafrican Airways.
Pero a los investigadores les pareció llamativa esa explicación, ya que entendieron que empleados con experiencia, como es el caso de los dos acusados, tenían que haber dado aviso a la Policía Aeroportuarua del hallazgo de los bolsos antes de acomodarlos en el sector de carga del avión.
Además, el juez tuvo en cuenta que los perros que requisaron los dos automóviles con los cuales los acusados se presentaron en el lugar de trabajo, un Peugeot 307 y un Volkswagen Bento, determinaron que había rastros de cocaína.
Si bien aún no se comporbó cómo fue ingresada la droga al avión, sí está acreditado que los bolsos no pasaron por los rayos del scanner y que, según se presume, pudieron haber ingresado a la pista de Ezeiza por medio de los vehículos de los empleados.
Los bolsos con la droga tenían malbetes truchos y estaban a nombre de personas que no iban en el vuelo de ese avión rumbo a Johannesburgo, Sudáfrica.