Al igual que Braga, por la estación José C. Paz pasan miles de pasajeros en esa tediosa situación. Allí es donde el empréstito callejero de ventas de monedas en forma ilegal continúa firme, genera réditos y confirma que la crisis sigue vigente. Y son los más de 20 puesteros que se agolpan a diario desde las 5 AM al borde de la vía, quienes avalan la situación.
“Yo vendo bien, gano bastante y nadie me molesta”, dijo “el Cacho” a 24CON. El hombre de andrajosas zapatillas defiende su trabajo sentado en una silla de plástico con una tabla sostenida por dos caballetes. En el rudimentario mostrador tiene toda la carne echada al asador: un puñado de alfajores (que sirven como entre) y casi doscientos pesos repartidos en pilones de a diez en monedas de $1.
Hasta hace unos meses, la crisis por el vaciamiento del mercado fue tal que los viajeros y los changarines de las respectivas estaciones encontraron un código en común: el mercado negro de compra y venta de monedas al paso que permite “zafar” a los trabajadores más apresurados.
Cacho no es parte de una simple mampostería del Conurbano, sino que la realidad lo cruza de par en par cada jornada. “La gente está desesperada macho, no hay una puta moneda por ningún lado y está obligada a comprarnos a nosotros”, resalta.
Según un comunicado de la Cámara Argentina de Comercio, este tipo de comercialización aumentó un 12,6% de febrero a esta parte. En él se destaca que, en muchos de los casos, “la venta callejera esconde detrás una cadena de delitos sin los cuales la mercadería no estaría disponible: contrabando, trabajo en negro, subfacturación de importaciones, falsificación y robo de mercaderías”.
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La escena resulta tan típica en el Oeste del GBA que el oficial apodado “el Negro” ni se mosquea. Los puesteros están violando la ley 20.680 (de Abastecimiento) que pena la venta "porque supone que previamente personas no autorizadas para operar en cambios o como intermediación financiera acaparan o acumulan el metálico, para lucrar frente a situaciones de escasez que ellos contribuyen a provocar”, destacaron fuentes autorizadas del Banco Central.
En 2008, aduce el informe, existían 4.895,8 millones de monedas en circulación, a razón de 117 monedas por habitante. En los primeros tres meses de ese año, el BCRA inyectó en el mercado 275 millones unidades de 25 centavos y 210 millones de las de 50 centavos.
Si bien Cacho no quiso revelar todas las fuentes de su “recolección”, sí reconoció que una parte la junta él mismo y la otra se las dan los familiares. Pero el agujero negro en su historia está en un “no te voy a decir todo”, finalizó.