Luego de las agresiones de ayer en el centro de la localidad, hubo un virtual copamiento de la comisaría. Lo hicieron mujeres del FpV, cansadas de sufrir la violencia del aparato cariglinista. Removieron al jefe de la dependencia y designaron interventor.
Cuando las mujeres golpeadas llegaron a la comisaría de Los Polvorines a hacer las denuncias, se encontraron con otras mujeres que participaban de una protesta pidiendo protección ante la violencia cariglinista. El reclamo se potenció al conocerse la nueva agresión.
"Queremos vivir a democracia, basta de las patotas de Cariglino", era una de las consignas expresadas a los gritos y con pancartas. También se apuntaba a la sospecha de complicidad policial. "Se tiene que terminar la complicidad de la Policía que parece estar al servicio de Cariglino", vociferaba una de las mujeres de la marcha.
Luego de tres horas de esperar ser atendidas por el subcomisario Federico Barmann, jefe de la dependencia, las manifestantes ganaron el interior de la comisaría, exigiendo a viva voz que el funcionario "dé la cara".
Pasó mucho más tiempo todavía hasta que una delegación de 5 manifestantes fue recibida. Pero las explicaciones no convencieron. Mientras afuera se sumaban más militantes, los bombos también ingresaron en la comisaría y en la calle comenzaron a arder las primeras gomas.
Al lugar llegó el candidato Leo Nardini, quien mantuvo una extensa charla con el jefe policial. Cuando salió, Nardini pidió calma a su gente. "Tenemos que seguir como desde el primer día, sin agresiones, como gente de bien que somos", pidió el dirigente.
La pueblada tuvo consecuencias directas: la intervención de la comisaría, el relevo de Barmann y la designación del comisario inspector Carlos Ríos. Según trascendió, la orden fue dispuesta por Julio César Errasquín Coradazzi, Comisario General Superintendente de Seguridad Zona Norte, hombre del Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires.