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El drama de tener que dar clases en aulas de cartón

Jueves, 05 de noviembre de 2015 a las 09:33

 Hace tres años, alumnos y docentes de un colegio de la localidad bonaerense de Merlo atienden a sus cursos en una iglesia y en una sociedad de fomento ya que el establecimiento se cae a pedazos. "Estamos expuestos al frío, al calor y a las lluvias", relató una alumna

 En el barrio Rivadavia, de la localidad bonaerense de Merlo, alumnos y docentes de la Escuela Media Nº 6 reflejan una vocación admirable por mantener en pie a un centro de educación que se cae a pedazos, según ellos mismos le contaron a “Crónica”.

Desde hace más de tres años debieron repartir los cursos en una Iglesia y en una sociedad de fomento, armando precarias aulas con cartones y chapas, mientras aguardan la finalización de las reformas en el establecimiento escolar, que tendrían que haber terminado hace un año.

Unos mil alumnos de los turnos mañana, tarde y noche de la Escuela Media Nº 6, de Merlo, concurren a dos recintos diferentes: la sociedad de fomento del barrio Rivadavia y a la Parroquia Virgen de La Paz.

Allí se asientan la mayor parte de los cursos, luego que las mismas autoridades del establecimiento religioso le cedieran un lugar mientras se llevaban a cabo las obras de reforma en el complejo escolar, situado en la intersección de Maldonado y Coronda.

La construcción se inició el 14 de mayo de 2012, fijando plazo de finalización 450 días después, pero dicho tiempo expiró y Trinidad, alumna de 5º 1ª de Sociales, reveló: “Quedó hermoso el colegio, pero nosotros estamos en una iglesia y en una sociedad de fomento. Las aulas son muy precarias, hechas a cartón, los baños son horribles, estamos a la intemperie, expuestos al frío, al calor y a las lluvias. Por eso no soportamos más estar así”. 

Si bien en su exterior el recinto educativo refleja estar listo para reanudar el ciclo lectivo allí, hasta el momento sus puertas continúan cerradas bajo el argumento de una falla técnica.

En este sentido, Sabrina -otra alumna- remarcó: “Nos dicen que faltan la electricidad y el gas, pero la empresa que debe hacerse cargo de la instalación pone diversas trabas, excusas, y no responde”.

Ante semejante situación, su compañera de aula Trinidad reconoció: “Perdimos las esperanzas, pero queremos en marzo empezar en el colegio nuevo”.

No obstante, hasta el momento no hay certezas que den cuenta de la reapertura de la sede de la Escuela Media Nº 6.

Aulas improvisadas

Por su parte, el profesor de Física del área de Ciencias Naturales, Gerardo Muñoz, expresó, mientras encabezaba una clase en medio de paneles de madera que hacen de pared en la sociedad de fomento, que“los docentes tenemos vocación de enseñar y los alumnos de concurrir a clases, pero a pesar de la predisposición se complica porque éstas son aulas improvisadas, dado que obviamente vinimos con la expectativa de que a lo sumo estuviéramos seis meses acá”.

Por este motivo dejó en claro que “las mayores sensaciones son de incomodidad y de angustia fundamentalmente por los chicos. No es la situación que uno espera para sus alumnos”.

Justamente, las palabras de Muñoz dan testimonio de los sucesivos obstáculos que sus estudiantes deben afrontar diariamente, principalmente con las diferentes variaciones climáticas por las temperaturas y las lluvias.

Cuando suceden las precipitaciones “tenemos que salir del aula y refugiarnos bajo un tinglado que hay en la Iglesia y esperar que termine la hora para irnos o llamar a nuestros padres para que nos retiren”, expresan los alumnos.

A pesar de la falta de respuestas, la comunidad educativa de la Media 6 no baja los brazos y permanece en pie en pos de “un derecho como tener una educación digna, no aguantamos más estar así”, señaló otra estudiante, Alejandra.

A su vez, Sabrina agregó: “No sólo reclamamos porque es nuestro colegio, sino que pensamos en la comunidad, en los pibes que vendrán acá”.

¡Hasta se robaron las estufas!

Por si fuera poco concurrir durante más de tres años a aulas armadas con cartones y chapas, en recintos que no corresponden al colegio propio sino a una iglesia y a una sociedad de fomento, también sufrieron los robos de los escasos materiales con los que contaban.

Una muestra de ello radicó en el hurto de las estufas que habían instalado en el improvisado espacio escolar de la Parroquia Virgen de la Paz, un suceso que impulsó a los alumnos a una acción por demás particular. 


​“Debimos traer calentadores y estufas de nuestras propias casas en invierno, sino se nos hacía imposible soportar el frío”, reveló Alejandra.

Sin embargo, no fue la única situación delictiva que azotó al alumnado de la Escuela Media Nº 6 dado que“los mismos obreros vendían los materiales a los vecinos”, enfatizó Alejandra.

​En consecuencia, las obras debieron suspenderse ante la falta de insumos, lo cual acentuó aún más la incertidumbre y la espera de los alumnos, expuestos a las peores condiciones de infraestructura reflejando en aulas de cartón, terrenos descampados que ofician como lugar de educación física, un solo baño de material, baños químicos y hasta el “paseo” de ratas.

Alumnos de Sociales convocan a una marcha para el martes

Luego de un sinfín de promesas incumplidas, que frustraron cada esperanza que despertaba la posibilidad de regresar pronto a las instalaciones de la Escuela Media Nº 6, los alumnos de 5º 1ª de Sociales convocaron a una marcha para el próximo martes 10 de noviembre.

La misma tendrá lugar frente al establecimiento cerrado desde agosto de 2012, situado en la intersección de Maldonado y Coronda, convocando no sólo a los estudiantes sino también a padres y vecinos.


Al respecto, Sabrina detalló la convocatoria: “Vamos a hacer un abrazo al establecimiento nuevo, convocando a alumnos, padres, directivos y vecinos para que finalicen las obras”.

La iniciativa surgió cuando “el 23 de octubre fue la última promesa de inauguración. Ahí nosotras empezamos a organizarnos para sacar esto a la luz”, informó Trinidad, haciendo referencia a la manifestación que planificó junto a sus compañeras Sabrina y Alejandra.

Justamente, ésta última reconoció que “anteriormente no lo hicimos porque nos venían con la seguridad que faltaban pocos días para volver a nuestro colegio, pero nos cansamos de esperar”.

​Al mismo tiempo, mientras los alumnos redoblan sus esfuerzos para hacer aún más visible semejante desamparo, las autoridades escolares de la institución hacen lo propio para mantener semejante odisea a escondidas, por el temor a represalias. 

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