"También se llevaron al duende". Eso denunció la dueña de la estancia ante la mirada atónita de dos policías que habían acudido luego de que un llamado telefónico alertara sobre un robo en el lugar.
Ocurrió en Manzanares, en una zona alejada a unos 10 kilómetros del centro comercial y a la que se accede por un viejo camino de tierra cerca de la ruta 6. La insólita historia, en realidad, había comenzado minutos antes.
Es que antes de llegar a la finca, los policías se habían cruzado con dos jóvenes y los interrogaron por parecerles sospechosos. Llevaban una bolsa de plástico y en ella, casualmente, un duende de jardín.
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“Es el duende Enrique de mi abuela”, le dijo uno de ellos sin levantar más que sospechas en los efectivos. Cada uno siguió por su camino y cuando llegaron a la finca ante el pedido de auxilio, ahí cayeron en la cuenta de que se trataba de los ladrones.
Es que la mujer lo describió a la perfección: "unos 70 centímetros del alto, cabello largo y con una pronunciada barba gris. Tenía un sombrero azul, camisa blanca, chaleco negro, pantalón amarillo y sandalias verdes y blancas", según publica El Diario de Pilar.
Además, denunciaron que le habían robado algunas pertenencias, como una escalera de madera, otra de aluminio desplegable, una bomba centrífuga, dos cajas de herramientas, canillas de bronce y cientos de metros de cables.
Entonces, los policías volvieron al móvil para retomar el camino rural y lograr capturar a los ladrones. Cuando los divisaron momentos después, ambos sospechosos intentaron escapar escondiéndose en un campo aunque sin suerte, ya que fueron detenidos.
En tanto, "el duende Enrique", volvió con sus dueños para custodiar su jardín.
11 de febrero de 2014
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