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Entrenan perros para atacar a sus víctimas y robarles

Un hombre contó a 24CON todos los detalles de esta nueva modalidad. Debieron aplicarle antirrábica, inyecciones y puntos de sutura.
Miércoles, 13 de abril de 2011 a las 17:52

Hay diferentes maneras ya conocidas que utilizan los ladrones para detener la marcha de las personas y así de llevar a cabo un robo: desde autos que entrecruzan a otros para que frenen, los famosos “miguelitos” colocados en las calles para pinchar las cubiertas, hasta el atraco en masa en los semáforos en rojo. Pero en Villa Lugano descubrieron una nueva forma: con la mandíbula de un perro.


En la zona del centro comercial Parque Brown, ubicado en Avenida Cruz y Escalada, una banda de jóvenes ladrones intercepta a las víctimas por medio del ataque de un can, luego les dan una paliza y finalmente les quitan sus pertenencias.

Según trascendió en las últimas horas, una mujer de 50 años y su hija de 23 sufrieron la agresión y el robo de estos chicos en las inmediaciones del shopping. Ambas tuvieron que ser hospitalizadas en el hospital Durand por los golpes, y una de ellas debió recibir cinco puntos de sutura producto de una mordedura del perro.   
El animal- de mediana altura, pelo negro y corto- está entrenado para atacar a quien le indiquen sus dueños. Y luego de morder a su presa, les deja el terreno listo para que los ladrones continúen con su macabra "tarea". 

En diálogo con 24CON, Ricardo Leithner, un hombre que fue asaltado por estos jóvenes, contó detalles sobre el modus operandi: un domingo a la tarde volvía de Parque Brown con su hija, cuando lo interceptaron a la altura de Avenida Cruz y la calle Pola.

“Vi venir a tres chicos de la Villa 20, pero no los juzgué con algún grado de peligro, porque además había mucha gente en la parada del premetro”, cuenta Ricardo, y agrega: “Cuando nos cruzamos, uno me encara a mi y otro a mi hija. Yo me resistí a los manotazos, no me dejaba agarrar, mientras el perro me mordía”.

Los delincuentes, uno de unos 20 años y los otros menores de 16, según Ricardo, no tardaron más de un minuto y el perro le ocasionó dos mordeduras serias, una debajo de la axila y otra a la altura de las costillas.

 

"No sé si estaba entrenado para eso, yo creo que me mordía porque yo estaba forcejeando con su dueño y trataba de morderme las manos o los brazos", expresa Ricardo.     

“Me tuve que hacer el tratamiento antirrábico que son cinco aplicaciones y también me dieron unos puntos”, detalló el hombre. En tanto, cerró: “con todo el tiempo que me llevó hacerlo no pude hacer la denuncia”. 

 

14 de abril de 2011

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